El Cementerio de las Palabras

Hoy de nuevo cerraremos los ojos esperando con devoción una nueva noche ártica y del negro más puro -no como el de la oscuridad sino como el del ébano-. Así nuestros pulmones se anegan en un sueño, que envenena y que sana. Sueños de noches árticas, que envenenan y que sanan. (Cierra los ojos. Escucha en la oscuridad como resuenan las cajas de música. Inténtalas parar.) Nacho Vegas

jueves, julio 27, 2006

Star


Me miras y te doy pena.
No te lamentes por mí, no nena.
Es lo último que deseo.
¿Sabes que yo subí como un cohete?
Salí de toda esta mierda, velozmente, y estuve allí arriba.
Exploté por una eternidad, por unos segundos.
Fui la estrella que más brilló en el firmamento.
Rápida, fugaz, luminosa.
Ahora no te lamentes por mí, no nena.
Yo sé donde me toca estar, sé donde estuve.
Y si yo no lo lamento ¿porqué lo has de hacer tú?
Es lo último que deseo.
¿Sabes que he vivido intensamente?
La vida, la muerte, las he bebido intensamente.
Deprisa, deprisa, sin mirar atrás.
Oh, pequeña, no quiero que llores.
Haremos un buen trato.
Yo me quedaré aquí y tú me olvidarás, sí.
Hazlo por ti, te lo debo.
No te lamentes por mí, no nena.
Es lo último que deseo.

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1 Comments:

Blogger Otoño en tus manos said...

The Show Must Go On...

4:46 p. m.  

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