El Cementerio de las Palabras

Hoy de nuevo cerraremos los ojos esperando con devoción una nueva noche ártica y del negro más puro -no como el de la oscuridad sino como el del ébano-. Así nuestros pulmones se anegan en un sueño, que envenena y que sana. Sueños de noches árticas, que envenenan y que sanan. (Cierra los ojos. Escucha en la oscuridad como resuenan las cajas de música. Inténtalas parar.) Nacho Vegas

martes, mayo 08, 2007

El Bosque


Acabo de ver esta película tranquilamente en casa, en dvd pirata –sí yo también peco-. Tenía cierta curiosidad por verla ya que ha desatado bastante mala crítica allí donde he nombrado su título. Sólo una persona me dijo que no había llegado a sacarle toda su esencia y que en conclusión me recomendó que la viera para ver que opiniones sacaba.
¿En serio nadie ha entendido nada? ¿Pero que esperaba la gente, una película de bichos raros y de terror al uso? Vale que por lo visto la publicidad fue un poco engañosa, pero es que el publico es muy manipulable y comercial. No les vas a decir algo así como:- Hey, tío, ves a ver la peli que es de miedo pero no te vas a asustar nada porque va de algo más profundo que ver cosas feas y horrendas, es del miedo más profundo que tenemos la gente mundana, miedo a lo desconocido y lo ignorado. No, porque te mandarán a paseo y te dirán que pasan de filosofía o psicología o qué sé yo y que ellos van al cine para pasar un rato y olvidarse de la mierda de vida que llevan durante un par de horas. Y les jode mucho tirar 6 o 7 euros en algo que no comprenden porque no se paran un instante a pensar y discutir con su parienta/o de algo más que el coche, los niños, la hipoteca, el trabajo o alguna estupidez más que colapsa sus miserables vidas.
Queda claro que a mi sí me ha gustado. Por eso me gusta ir a ver películas que están fuera del mercado hipercomercial, de esas que pasan sin pena ni gloria. Y a veces te encuentras alguna joya dentro de ese infecto mundo que merece la pena, y como viene siendo habitual, las mentes obtusas que no reciben su dosis diaria de acción extrema, amor baboso o humor chorra no solamente no sacan nada en claro sino que encima se dedican a criticar las películas que no les entran en sus reducidos cerebros de forma que se te pueden quitar las ganas de verla con alguna excusa tal que: No da miedo, yo no me he reído, no tiene sentido, no me he enterado de nada, era predecible, es para niños… blablabla.
Con esto me acuerdo de lo que me dijeron en su momento –varias personas que no se relacionaban entre si- con respecto a El club de la lucha: Que era muy violenta y había mucha sangre, que no se enteraron de nada y que –sobretodo- no les gustó el papel de Brad Pitt. Que pena de gente…
Pues yo ha veces no me entero de nada, o sea, no saco las conclusiones que el director buscaba en el público y no me dedico a boicotear la obra por ahí. Si no he entendido el film posiblemente es porque yo he tenido un problema de adaptación/entendimiento o porque no iba lo suficientemente colocado para sacar el punto más profundo de mi mente. Simplemente comunico a mis amigos el porque no me ha gustado concretamente a mi y, exceptuando los pegotes comercialmente taquilleros que realmente deberían arder en el infierno por no utilizar ese dinero mal aprovechado en causas justas y a los que a veces reconozco que asisto por alguna causa injustificable, insto a que la vean –aunque sea en formato pirata- y opinen por si mismos. Así podemos entablar una conversación interesante sobre algo más que el coche, los niños, la hipoteca, el trabajo o alguna estupidez más que podría colapsar nuestras miserables vidas.
Como he comentado anteriormente, El Bosque trata de los miedos que de pequeños –y no tan pequeños- nos consumían en nuestro interior. Miedo a la oscuridad, a lo desconocido, al coco, a los monstruos que nunca hemos visto pero que sabemos que están ahí, debajo de la cama o detrás de la puerta. Y paralelamente del miedo que de mayores tenemos a la violencia, a la vida arrebatada por asesinos, al robo, a la violación física y de los derechos del humano, a las vejaciones y maltratos, a las injusticias. Trata del intento de una gente al regreso a una sociedad más justa, pura, respetuosa, inocente, pero basándose en algo que no les enorgullece en absoluto y que tendrá que arrastrar su conciencia para siempre: el engaño. Es el precio que han de pagar unos pocos para que todos puedan disfrutar de la paz y la armonía. Trata del amor verdadero, ciego e incondicional que puede haber entre las personas para que superen todos los obstáculos a fin de realizar un cometido puro. Como las incapacidades de algunos pueden ser la única forma de entender el porqué de todo y convertirse en la última esperanza de todos.
Por supuesto la película tiene fallos de verosimilitud como el de lo bien que se desenvuelve una persona invidente en un bosque pero yo pienso que lo que el director estaba intentando transmitir va más allá de lo que podemos percibir en evidencia. Es algo más metafórico que encarna esta persona precisamente en ese momento del film. Su invidencia es fundamental para poder superar los miedos y es la perfecta elegida para la misión por la pureza de sus sentimientos.
La fotografía y la banda sonora han sido magníficas, aún viéndola de una forma tan cutre como en dvd pirata. Ha sido una verdadera pena que no me atreviera a verla en el cine para poder disfrutarla como se merecía. Malditas influencias venenosas.
Así que te recomiendo que la veas, pero si después no te gusta no me vengas con cuentos tontos de que si después de El sexto sentido, el tío este (M. Night Shyamalan) no ha sabido sacar ninguna película buena y es un fracaso. Arguméntamelo bien o vete a limpiar el coche que ayer se te cago una paloma y a ver si tu pareja te va a dar la bulla, con lo que os ha costado el préstamo ahora que vais tan apurados con la hipoteca y con el colegio de los niños.

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miércoles, agosto 30, 2006

Tu Vida en 65'


Hoy he ido a ver, como no, una película en versión original y como es normal en mi me ha costado unos 5 minutos pillarle el tranquillo. Lo curioso del tema es que esta película no tenía subtítulos, ya que su versión era en catalán. Vale, será que no veo la tele en catalán para que me cueste pillarlo, ¿no?, pero lo que pasa es que este idioma lo encuentro tan serio y soso para la comedia que se me ha hecho difícil acostumbrarme a él. Bueno, es mi opinión y realmente el problema lo tengo yo, pero bueno…
La película definitivamente me ha gustado, aunque no ha sido difícil su digestión. Quizás es porque esperaba más de ella, pero yo creo que verdaderamente era porque la sinopsis previa me ha despistado y no me he metido en el guión hasta bien entrado el film.
En efecto y tal como comentan en la crítica, es una comedia que habla sobre la vida, la amistad, los recuerdos, el amor y sobre todo la muerte. Pero yo añadiría algo más: habla sobre las lavadoras y los momentos de intimidad.
Es una película muy simple pero no por ello escasa de medios, aunque hay ciertos diálogos que los encuentro un poco tontos. Si mis amigos y yo nos pusiéramos en una situación determinada seguramente acabaríamos hablando con más profundidad de según que cosas, pero quizás ese es problema, que vemos demasiado mas allá de la superficie y a veces eso no es necesario. Puede que hagan falta más momentos tontos en nuestras vidas para liberar las tensiones que se cuecen dentro de una amistad. Pero la sencillez de los diálogos aun así no deja que se pierdan entre medio partes importantes y trascendentales para comprender el porqué de la película.
Muchas veces uno tiende a sentirse identificado con algún personaje. Este no ha sido el caso, aunque siguiendo con el tema de los diálogos, algunos en concreto sí me han hecho pensar en alguna situación particular. –Me gustaría remarcar que me baso bastante en el estudio de este metraje en los diálogos, porque realmente son la gran fuerza de ésta, junto con la naturalidad en la interpretación de los personajes-. Situación por ejemplo, como cuando hablan sobre el suicidio o la muerte de un ser querido pero intentando no darle esa importancia prohibida que nos ha inculcado esta sociedad, sino como lo mas normal de las cosas. A mi me gusta hablar sobre la muerte con naturalidad y no será la primera vez que con quien hablo se eche las manos a la cabeza al escuchar esa palabra maldita de mi boca y tal como la meto en el contexto. Es algo que estuvo, está y estará siempre presente entre nosotros, queramos o no. ¿Porqué ocultarlo? El nacimiento y la muerte es algo que ineludiblemente le pasa a uno, y siempre por este orden. ¿Porqué no hablar de la muerte con esa facilidad con que lo hacemos del nacimiento y la vida? ¿Por qué no poder hablar de alguien muy cercano a ti que ha muerto sin que piensen que tienes mal gusto y te hagan callar? Hay mucho miedo y mucha frustración. Y más que miedo a la muerte, creo que hay miedo hacia la vida. A darse cuenta de que llevas una vida de mierda y lo rápido que se aproxima la muerte sin darte más tiempo a rectificar. Bueno, este tema tiene suficiente miga como para exponer una reflexión sólo para él, así que en otra ocasión.
El final me ha gustado especialmente. Son de esos finales que no te lo esperas. De hecho creí que se me estaba haciendo largo porque pensé varias veces que yo lo hubiese acabado en ese momento preciso. Pero, al final me he dado cuenta que todo estaba correcto. Es de esos finales en los que acabas saliendo del cine sin saber que ha pasado realmente, con cierta sensación de tristeza, de melancolía, pero en el que has visto que ha habido un verdadero propósito de felicidad y de vida del que has sido contagiado sin darte cuenta.
Y como punto final, ese guiño hacia mi barrio con las escenas del parque…




Abro con esta entrada, una serie dedicada a los momentos mágicos que vivo en el cine. Sobre esas películas que me dan que pensar, que me traen recuerdos, que me hacen llorar o reír. Esas películas que las vivo no solamente mientras las estoy viendo en la gran pantalla, sino que empiezo a saborearlas justo en el momento en que han acabado y salgo por la calle, reflexionando sobre lo que han significado para mí, mientras intento ver la vida desde otro punto de vista.

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